Uzbekistán
Uzbekistán es para muchos un país desconocido y lejano. Tal vez su denominación actual lo hace todavía más misterioso. Por Uzbekistán transcurrió durante siglos la llamada “RUTA DE LA SEDA” y a lo largo de muchos kilómetros nos dejó inumerables leyendas y monumentos.
La Ruta de la Seda es uno de los escenarios más fascinantes para la aventura en estado puro, pero también para la aventura de la cultura; es el paraíso de la arqueología más romántica: ciudades perdidas en el desierto, estatuas colosales vestigio de civilizaciones desaparecidas, monumentales ruinas enterradas durante siglos, pápiros escritos en lenguas desconocidas. Por la Ruta han circulado en ambos sentidos los mercaderes, los soldados y los filósofos, es decir, el comercio, la guerra y las ideas.
DATOS BÁSICOS
La República de Uzbekistán se encuentra en el epicentro de la región de Asia Central, en la meseta que se extiende entre los ríos Sirdaryá y Amudaryá. De Este a Oeste tiene una extensión de 1.425 kilómetros en sus extremos más alejados y de Norte a Sur de 930. Limita al Norte con la República de Kazajistán, al Este y Sur-Este con las Repúblicas de Kirguizistán y Tayikistán, al Oeste con la República de Turkmenistán y al Sur con Afganistán. La extensión total de su frontera es de 6.221 kilómetros, de los cuales 2.203 la forman con Kazajistán, 1.099 con Kirguizistán, 1.161 con Tayikistán, 1.621, con Turkmenistán y 137 con Afganistán.
La capital de la República es Tashkent, la ciudad más grande de Asia Central con más de 2.200.000 habitantes. Está situada al Noroeste del país a una altura de 600 metros sobre el nivel del mar. Uzbekistán está dividido en 12 regiones autónomas más la república autónoma de Karakalpaquistán, una división administrativa heredada del régimen soviético.
VISADO
Los ciudadanos españoles deben tramitar el visado a través de la Embajada de Uzbekistán en Madrid. Cualquier otro ciudadano puede tramitar el visado para recogida en el aeropuerto de Tashkent si no existe representación diplomática directa en sus países de origen.
CLIMA
El clima en Uzbekistán es continental, con grandes diferencias entre las temperaturas de verano e invierno. Se caracteriza también por ser seco. En la mayor parte del territorio la cantidad de precipitaciones anuales no supera los 200-300 milímetros, acumulándose la mayoría de las lluvias en las estaciones de primavera e invierno. En verano el dato es escalofriante, ya que cae de un 1 a un 6% del total anual. En el curso bajo del Amú-Daryá, por ejemplo, se registran las cantidades más bajas: menos de 10 milímetros anuales.
El mes más frío del año es enero, cuando la temperatura baja hasta los 35-38 grados en los lugares más septentrionales. El mes más caluroso es julio donde la temperatura varía desde los 25-30 grados de media en las regiones occidentales y alrededores del Mar de Aral, hasta los 42 grados de máxima que se alcanza en las estepas y zonas áridas del país. No obstante el ascenso de las temperaturas hasta los 42-47 grados en todas las regiones de Uzbekistán es un fenómeno habitual durante este mes. En los desiertos la temperatura del aire en los meses de verano se eleva hasta los 70 grados sobre cero.
UZBEQUISTAN- EXTENSION- POBLACION -DENSIDAD
La población total es de casi 22 millones de habitantes que se distribuye muy desigualmente entre todo el territorio de Uzbekistán, con una superficie de 447.400 kilómetros cuadrados. La explicación se encuentra en la estructura del suelo, del que casi dos terceras partes están ocupado por desiertos y estepas, produciéndose diferencias tan grandes entre la densidad de las distintas regiones como la que se obtiene al comparar la de Navoí, con 6.5 habitantes por kilómetro cuadrado, con las de Andiyán, (452.1 hab.) o Tashkent (279.3 hab.).
El relieve es variado aunque tiene una distribución uniforme: al Oeste estepas y desiertos, exceptuando la fértil planicie de la desembocadura del Amudaryá, y al Este una extensa aglomeración de cadenas montañosas que se continúan hasta llegar al Himalaya, casi mil kilómetros más allá. Entre las estepas destaca la de Ustiurt por su tamaño, entre el Mar de Aral y Kazajistán. Los desiertos más importantes, los más famosos de Asia Central junto al Takla Makan en China, son el Kizil-Kum (Arenas Rojas) y el Kara-Kum (Arenas Negras); la altura media de toda esta gran extensión, que ocupa más de las dos terceras partes del país, no sobrepasa los doscientos metros. Su formación proviene del periodo geológico del cuaternario.
Entre las cordilleras montañosas se encuentran de Norte a Sur, las de Talás Alatay, Pskiems, Chatkals, Kuramins, Turkestán, Zeravshán, Issars y Babatag, todas ellas prolongaciones del Tien Shan y Pamir ya en las fronteras con China y la India. El Chimtarga es el pico más alto de la República con 5.489 metros; se encuentra en la cordillera de Zeravshán, a unos 130 kilómetros al Oeste de Samarcanda. Entre los demás accidentes geográficos se distinguen valles tan importantes como el de Ferganá, con una longitud de 370 kilómetros y una anchura de hasta 190 kilómetros, el de Zeravshán, o las depresiones de Tashkent y Kashkadar.
Una de las características geológicas de esta zona es su alta actividad sísmica. Los más intensos movimientos sísmicos hasta el día de hoy se produjeron en Ferganá, 1823, Andillán, 1889 y 1902, y Tashkent, 1866, 1868 y el 26 de Abril de 1966, sin duda este último aún recordado entre la población.
Por la República de Uzbekistán pasan los dos mayores ríos de Asia Central. El Sirdaryá con 2.137 kilómetros de longitud es el más largo; nace en las montañas del Tian Shan y muere al Norte del Mar de Aral recorriendo septentrionalmente parte del territorio de la República. El Amudaryá tiene 1.437 kilómetros de longitud; nace en el Pamir y desemboca al Sur del Mar de Aral, formando gran parte de la frontera meridional de Uzbekistán. La importancia que tienen para la economía del país es grandísima, siendo sus aguas esenciales para la actividad agrícola debido a la alta sequía que se sufre en las zonas no montañosas al Este del país. Gracias a las técnicas de regadíos, utilizadas ya en los tiempos de la conquista Persa en el siglo VI a.C., una amplia red de canales traslada el agua de estos ríos para irrigar grandes extensiones de tierras áridas en las que se cultiva algodón, arroz, trigo, patatas, tomates y otras frutas y verduras, sumando un total las tierras en cultivo, de más de 4 millones de hectáreas.
Los demás ríos de Uzbekistán son afluentes de los dos principales y se localizan fundamentalmente en el Oeste. Se distinguen el Narín, Karadaryá, Chirchik, Ajangarán, Soj, Isfará, Akburá, Isfairamsai, Shajimardán, Gabasai y el Kasansai desembocan en el Sirdariá y el Zeravshán, Kashkadaryá, Surjandaryá, Tupolangdaryá y Sherabad lo hacen el Amudaryá.
RELIGIÓN
El Estado se reconoce laico en la nueva Constitución, no obstante la religión más extendida es la musulmana. Los últimos setenta años de la historia, en los que formaron parte de la extinta Unión Soviética como una de sus repúblicas, han tenido como una de sus consecuencias el adormecimiento del impacto de la religión en las costumbres populares. Sin embargo desde la proclamación de la Independencia (el 1 de septiembre de 1991) se ha vuelto a observar la aparición de la práctica de la religión, aunque muy suavemente.
ELECTRICIDAD
La corriente eléctrica es de 220 voltios a 50 Hz. Los enchufes son igual a los de España.
MONEDA Y CAMBIO DE DIVISAS
La moneda nacional es el SUM. Está dividido en 100 unidades (tins) aunque la inflación sufrida ha hecho desaparecer en la práctica el uso de fracciones del SUM. Existen en papel billetes de 1, 2, 3, 5, 10, 25, 50, 100 y 500. El cambio oficial es muy inestable. Se pueden adquirir en los bancos y en las oficinas de cambio que hay en todos los hoteles, así como en estaciones de tren y aeropuertos. Si se guardan las facturas del cambio es posible cambiarlos por dólares u otras divisas fuertes antes de salir del país ya que la moneda fuera de Uzbekistán no es convertible. Se pueden llevar EUR con toda tranquilidad y no es necesario comprar USD para convertirlos luego en SUM, se puede hacer directamente desde el EUR. Se recomienda llevar billetes lo más nuevos posible.
Es recomendable llevar dólares o euros ya que otro tipo de divisa es difícil de cambiar en la mayoría de los sitios. Del mismo modo los cheques de viaje, aunque en los hoteles de Samarcanda y Tashkent se pueden cambiar, no son tan fácil en las demás ciudades.
CORREOS Y TELÉFONOS
En todas las ciudades existen correos centrales desde los que se puede llamar al extranjero y enviar correspondencia. También en los hoteles (aunque sólo en los de mayor categoría de las ciudades más importantes como Tashkent, Bujará y Samarcanda) es posible llamar al extranjero pero los precios son sensiblemente superiores a los de las oficinas de correos y telégrafos.
Para llamar a España hay que indicar a la operadora el código del país (34) más el de la ciudad destino de la llamada (menos el nueve). Si se llama desde correos es necesario indicar el tiempo por el que se reserva la llamada, el mínimo suele ser de tres minutos, y pagar antes de realizarla. Si no se contacta, el dinero se devuelve previa presentación del recibo. El servicio de correos es fiable y el tiempo en llegar al destino es de unos 15 días de media a Europa.
FOTOGRAFÍA
Se recomienda viajar con todo el material fotográfico desde el lugar de origen. No es difícil encontrar carretes fotográficos de marcas mundiales conocidas, pero apenas hay carretes de diapositivas ni pilas (sobre todo las de cámaras de vídeo o las de aparatos con formatos más modernos) por lo que también es conveniente ir bien provistos de estos artículos así como de memorias para las cámaras fotográficas digitales.
HORARIO COMERCIAL
Los horarios cambian constantemente en las ex repúblicas soviéticas, pero generalmente los bancos abren a las 9 ó 10 de la mañana hasta las 12 ó 1 del mediodía los días entre semana y, en las grandes ciudades, a veces hasta bien entrada la tarde.
Las tiendas suelen abrir de 10 u 11 de la mañana a 7 u 8 de la tarde, con un descanso para almorzar de una hora. Los centros comerciales suelen abrir de 8 de la mañana a 8 ó 9 de la noche, ininterrumpidamente. Algunas tiendas abren durante el fin de semana y cierran los lunes. Los grandes bazares abren a las 6 de la mañana hasta las 8 de la tarde en verano. Los restaurantes generalmente abren de 11 ó 12 hasta las 11 ó 12 de la noche, con un descanso en la tarde. Los cafés pueden abrir y cerrar un poco antes.
GENTE Y COSTUMBRES
Uzbekistán es un país de tradición islámica. Ello no obstante de su inmediato pasado bajo el gobierno soviético que le ha procurado un peculiar desarrollo y con el cual vivió su Revolución Industrial. El régimen soviético ha sido la plataforma que les ha servido de puente hasta una sociedad moderna. Una sociedad moderna dibujada con el hecho cultural y las condiciones geopolíticas centroasiáticas. La riqueza cultural de esta región ha tenido el privilegio, a pesar de su aislamiento natural geográfico, de recibir las influencias directas primero helenísticas, a través de la conquista de Alejandro Magno, después mongolas con la conquista de Genghis Kan, y finalmente otra vez europeas bajo el poder zarista ruso en un primer momento y soviético posteriormente hasta el 1 de septiembre de 1991, fecha de su Independencia.
El Islam, sin embargo, aglutina un importante número de tradiciones por su fuerza religiosa. El Estado es laico, dotado de una constitución a la europea, con reconocimiento de los derechos fundamentales modernos y la implantación de un sistema presidencial bicameral. Pero si el peso de la religión parece escaso en la vida política no lo es tanto en la vida social. Es habitual terminadas las comidas que alguno de los comensales dirija unas palabras de agradecimiento a Alá en nombre de los presentes, o que al pasar por lugares sagrados, cementerios o procesiones funerales, se pase las palmas de las manos abiertas por el rostro, sin tocarse, en señal de respeto. Tampoco se come en ningún lado cerdo, aunque no existe la misma rigidez con el alcohol o el tabaco.
La familia es una institución social muy importante. Jerarquizada clásicamente, aparece el padre, el abuelo, la madre, y el primogénito con ciertos derechos debidos a su posición dentro de ella. Mientras no se case el primogénito no pueden hacerlo ninguno de sus hermanos. El abuelo y la abuela siguen siendo personas de una gran autoridad dentro de la familia. Con la caída del socialismo se entrevé una vuelta de la mujer a las labores domésticas y una función más activa del marido en el mantenimiento económico de la casa.
Dentro de este orden el hombre va disfrutando de más derechos formales que la mujer. Esta por otro lado se convierte en “una perla a la que hay que cuidar con la delicadeza que exige su condición femenina”. Frente a una mujer no se puede nunca levantar la voz, ellas además no fuman y muy pocas veces beben a no ser por alguna celebración importante. Tampoco se sientan entre los corros de hombres ni pasean solas o de noche. Hay que distinguir, obligatoriamente para aclarar los términos, que la norma desaparece cuando se trata de la población eslava en la que estas tradiciones no se cumplen.
En la vida de un hombre hay dos momentos muy importantes: el día de la circuncisión y el día de su boda, éste compartido por su futura esposa. Cualquiera de estos dos días se desarrolla lleno de un significado especial, considerándose una gran fiesta y celebrado con la familia mediante un lujoso banquete.
La circuncisión se les practica a todos los niños musulmanes. Se realiza en los años impares, preferiblemente a los tres o a los cinco años de edad. Consiste en circuncidarle la piel sobrante del prepucio mediante un corte seco de bisturí. Lo hace un especialista pero no en algún hospital, al menos en muchos de los casos, sino en la casa de la familia, donde se desarrolla la celebración. El resto de la piel cortada se entierra bajo la tierra queriendo significar el carácter fértil de esta parte. Ese día se invita a familiares y amigos y se organiza una fiesta de grandes dimensiones sin tomar mucha importancia la condición social de la familia ya que este día “la casa se tira por la ventana”. Al niño se le agasaja con numerosos regalos y se convierte en el centro de la reunión, entre música y bailes regionales. Todo ello para ayudar a dejar en él un grato recuerdo y mitigar los efectos del dolor que la operación le deja por algunos días.
El otro momento importante en la vida de los hombres es el día de su boda. Como en todas las culturas es un día especial en el que la celebración de un acto tan trascendental adquiere la misma fuerza dentro del folklore. La mayoría de las bodas se realizan en los meses de verano, principalmente en agosto. En muchos de los casos se sigue un rito clásico por el cual el padre del novio visita la casa de la novia y le pide al futuro suegro la mano de su hija. El mismo día hablan de la dote e intentan fijar los días de la celebración. Generalmente, a no ser de familias ricas, la mujer después de casada pasa a vivir en casa del marido.
El día de la boda es una fiesta que se puede celebrar en algún restaurante o en la misma calle, en un recinto abierto que llenan con mesas abarrotadas de alimentos y bebidas. Una orquesta y una bailarina profesionales sólo paran su trabajo cuando el animador de la fiesta, un hombre encargado de ceder las palabras, pide el silencio para dar paso a las distintas felicitaciones que los invitados van realizando a través de un micrófono. La música suena ininterrumpidamente mientras la bailarina danza moviendo manos y cintura envuelta en un traje ligero, rodeada de otros invitados en el centro del escenario o recorriendo todo el lugar al tiempo que le colocan billetes de dinero en las manos. Al acabar la ronda, que no se corresponde con las canciones ya que nunca paran, sus manos están llenas de billetes pareciendo alas que se mueven recordando en cierto modo los pasos de las sevillanas. Los novios, siempre impertérritos, permanecen casi todo el tiempo de pie, en la mesa principal, agradeciendo las felicitaciones que personalmente les van dedicando casi todos los presentes.
La vestimenta de los uzbecos es también peculiar. El traje nacional masculino se compone de un abrigo de terciopelo (jalat) azul marino y una gorra cuadrada negra con bordados blancos (tubidieika), que cubre únicamente la coronilla. El abrigo sólo se utiliza en ocasiones especiales pero la gorra es muy común y se usa con frecuencia. Las mujeres tienen un vestido amplio de seda y con mangas largas, que puede ser de distintos colores, por lo general muy llamativos como los rojos, ocres amarillos y violetas. Al contrario que los hombres muchas de ellas lo llevan a diario. También tienen un gorro, del mismo tipo que el masculino pero dorado y con bordados plateados, rojos brillantes y lentejuelas incrustadas formando florecillas u otras figuras. De uno de los lados le cuelga una coletilla de hilos.
El pueblo uzbeco es muy hospitalario y amable con los extranjeros. Respetan nuestras costumbres y les encanta mostrarnos las suyas. Son amantes de las tertulias alrededor de una mesa con té, y de pasar las calurosas tardes de verano semi-tumbados en los “sufás”, especie de gran cama de madera en cuyo centro se eleva una plataforma rectangular donde se sirve comida, té, o se colocan los “nardi”, un juego típico muy parecido al backgammon inglés al que son muy aficionados.
GASTRONOMÍA
En Uzbekistán se conserva una importante tradición culinaria mantenida durante muchos años. No sólo sus platos sino también el ritual mediante el que se preparan tienen interés por su singularidad.
El pan es un alimento de gran significado para el pueblo uzbeco. Sobre él giran algunas leyendas y normas que lo convierten casi en un producto sagrado. Al salir de viaje un miembro de la familia debe morder un pedazo de pan y escupirlo en el patio de la casa donde será enterrado por los demás familiares. El resto se conserva hasta cuando regrese que deberá terminar de comer. Antiguamente todo nuevo gobernante debía pagar con pan a las personas que acuñaban la nueva moneda que se emitía. En la mesa no se debe poner el pan boca abajo pues es una señal de desprecio al resto de los comensales. De la misma forma al llevarlo los panaderos en cestas sobre la cabeza se entiende como una muestra de respeto a éste alimento fundamental.
Los panes (obi non o lipioshka si se lo llama en ruso) son brillantes, circulares, crujientes y de un excelente sabor. Se hace con harina de trigo, algunas especias y lleva semillas de sémola espolvoreadas por su superficie. Se cuece en unos hornos (tandyr) con forma de cono con un pequeño orificio en su parte de arriba situándose el pan en las paredes interiores hasta que queda en su punto.
El plato nacional es el plov, algo parecido a la paella valenciana, en el que el componente principal es el arroz. Además lleva carne de ternera, pasas, zanahoria, cebolla, ajo y exóticas especias. Es un plato sencillo y tradicionalmente se cocina en grandes sartenes profundas. Se vende también en la calle, cerca de los bazares y en otros lugares que se encuentran al pasear por las ciudades. Se acompaña siempre con una ensalada de tomates, cebolla y algunos condimentos como el hinojo, aliñándose únicamente con vinagre. Su popularidad se extiende a todas las clases utilizándose en bodas, banquetes y otro tipo de celebraciones.
No son menos típicos que el plov los pinchos morunos de carne de cordero. Prácticamente en todos los lados se puede oler el humo de alguna brasa en la que se alinean los pinchos sobre las ascuas de carbón. La variedad de tipos es grande yendo desde los más grandes y vistosos con tomates, cebollas o hígado intercalados, hasta los más comunes con trozos de carne más modestos y sin otros ingredientes adicionales. Al igual que el plov, los pinchos se sirven siempre con una ensalada de tomates y cebolla.
BEBIDAS
La bebida nacional es el té, del que se encuentran dos variedades el negro y el verde. Ninguno de ellos se produce en Uzbekistán pero su popularidad es tan grande que lo beben a todas horas. El té ayuda mucho a paliar la sed y la sensación de calor tan acuciantes en la temporada de verano en la que las altas temperaturas se hacen más incisivas por la falta de acondicionamiento y mayor número de refrigeradoras. Por otro lado el vodka, el coñac y el champagne son las más típicas dentro del grupo de licores.
COMPRAS
En Uzbekistán los productos destinados al interés del visitante se encuentran sobre todo en los bazares y en pequeñas tiendas que se distribuyen entre los monumentos más concurridos, sobre todo en éstos últimos. Los bazares son mercados locales, donde los vendedores se colocan en puestos exiguos en los que se frecen sus productos, muy parecidos en cuanto a su función dentro de la vida de la ciudad a los famosos rastrillos europeos. Aquí vienen a comprar los ciudadanos muchos de los productos que consumen a diario. En los bazares la parte más importante es la destinada al mercado de alimentos en la que el valor más importante para el extranjero que quiera llevarse algún recuerdo sea la sección destinada a las especias, muy baratas y con intensos y seductores olores.
El resto de los productos de interés turístico se encuentran, como hemos dicho, en las tiendas que se aglomeran alrededor de los monumentos más importantes. Uzbekistán perteneció durante setenta años a la antigua Unión Soviética, sufriendo de la misma manera que el resto de las regiones de aquel inmenso país, las dificultades del sistema para desarrollar la industria de bienes de consumo, por lo que todavía hoy en día se echa de menos un gran complejo de comercios tan extendido como en países cuyas economías han transcurrido por otros caminos. No obstante nunca han perdido la particularidad de su cultura y artesanía popular y cada año más, se encuentran gran número de artículos llenos de exotismo. Alfombras, paños bordados, manteles, vestidos, gorros, telas de seda, orfebrería, alfarería e instrumentos musicales entre otros, son los productos más extendidos entre los oficios del país.
Las alfombras, de gran tradición en la región, destacan por sus llamativos colores y figuras. Hechas a mano, de lana o de seda y teñidas con colores naturales, han sido históricamente una mercancía principal en la Ruta de la Seda. El principal centro de venta es Bujará dando al mismo tiempo nombre a las alfombras que de toda la zona provienen.
Son muy típicos los trajes regionales. El “jalat” prenda de vestir masculina, es una especie de abrigo hecho en terciopelo y bordado con figuras en hilo dorado que se utiliza en las celebraciones de muchos tipos. También las mujeres utilizan unos vestidos largos de colores cálidos por lo general y tejidos en seda.
Existen numerosos paños y manteles cosidos a mano la mayor de las veces, que sorprenden por sus colores vivos y bordados con motivos florales. Se utilizan como manteles, en decoración de paredes o como colchas para las camas. Igualmente se encuentran preciosas fundas para cojines del mismo estilo que los paños.
Hay muchos productos artesanales trabajados en cobre, bronce, latón, como teteras, cuchillos, platos, cajitas y otros como collares, anillos, pendientes y pulseras generalmente de plata y algunas piedras semipreciosas, aunque estos últimos son más difíciles de encontrar. El oro en Uzbekistán es de baja calidad y muy rara vez supera los 14 quilates de pureza. Se pueden ver productos de alfarería como platos, jarrones y recipientes.
Para los aficionados a los juegos de tablero es muy típico el juego de los Nardi, muy parecido al backgammon de los británicos, tallado en madera y que según la calidad puede llegar a ser un verdadero objeto de adorno por su belleza. Otro artículo distintivo son las marionetas, más extendidas en Bujará, y que llaman la atención por la laboriosidad de su trabajo en los trajes y las caras y por el divertimento que siempre nos han brindado.
En fin, Uzbekistán brinda a los visitantes un interesante mundo de productos donde, pese a lo escaso de su desarrollo, destaca el hecho de que la mayoría sigue estando hecho a mano sin olvidar el exotismo que produce al encontrarse en una región tan alejada e históricamente aislada del resto del mundo.
EQUIPO DEL VIAJERO
El equipaje depende de la estación en la que se viaje. No hay que olvidar que es un clima continental con cambios muy bruscos entre el verano y el invierno.
En Uzbekistán pese a ser un país de tradición musulmana no existe problema alguno con el tipo de vestimenta, siendo sólo necesario cumplir la norma, al entrar a las mezquitas abiertas al culto, de quitarse el calzado.
Es conveniente si se viaja en los meses de verano añadir al equipaje alguna prenda para cubrir la cabeza y evitar así los posibles efectos de una exposición prolongada al sol.
CONSEJOS DE VIAJE
•Se recomienda no beber agua corriente de la red ni lavarse los dientes con la misma. Aunque no resulta insalubre, a algunas personas puede producirles descomposiciones de vientre y otros inconvenientes.
•Si llevan USD$ para sus pagos locales, procuren que sean billetes de valor pequeño y que se presenten en perfecto estado, sin ninguna ralladura ni raspadura. Lo mismo ocurre con los EUR. De todas maneras se recomienda cambiar a la moneda local.
•Una práctica con la que se puede disfrutar es la del regateo. En Uzbekistán, dejando a parte los establecimientos oficiales, cualquier precio se puede negociar, sobre todo en los bazares y tiendas de recuerdos. Tal es su amor por discutir los precios, que si el comprador no lo hace, no quedan satisfechos del todo con la venta. A veces, incluso, dicen el precio de salida y advierten con gestos qué artículo se puede rebajar.




Juan, gracias por mostrarnos este gran país que ha resultado ser Uzbekistán. Aunque uno ve fotos, el estar delante de tanta historia, tanta obra de arte nos ha dejado entusiasmados y con ganas de recomendarselo a todos nuestros amigos, includo a un par que no se atrevieron a venir con nosotros. Desde luego ha resultado una luna de miel inolvidable en la tierra de las mil y una noches